El futuro es incierto, siempre lo ha sido, solo que nunca lo hemos tenido tan presente. No faltan los comentarios en noticias, conversaciones cotidianas y programillas con rancios tertulianos que nos lo recuerdan a diario, amén de publicaciones en soportes varios. Lo mal que está todo, cómo nada merece la pena porque total para qué..., hay un desánimo general y que aceptamos con naturalidad en nombre de la tan traida y llevada CRISIS.
"La crisis es el origen de todas las cosas, nosotros nada tenemos que ver, pues han sido los políticos, los banqueros y las empresas las responsables de todo lo que nos ocurre, así nos vemos como simples víctimas y pensamos que nuestro comportamiento no influirá en el cambio de nuestra realidad, que no tenemos nada que hacer para mejorar el orden mundial."
Somos responsables de nuestra situación, asumamos nuestros errores y tratemos de rectificar de forma individual, en un principio e influiremos despues en nuestro entorno para perseguir un consumo más responsable, un uso más ético de nuestro dinero. Hagamos un ejercicio de reflexión y empecemos a cambiar el qué puedo obtener de los demás en términos económicos, para proyectar el qué capacidades tengo yo, que pueda aportar a la comunidad para conseguir que la vida de todos mejore.
Nuestra aportación es importante, la nueva economía demanda personas dispuestas a comprometerse para dar otro sentido al intercambio económico, de forma que nuestro consumo sea menos material y más basado en los intercambios culturales. Los recursos materiales son limitados, los culturales, los relacionados con la imaginación, la creatividad y el conocimiento no tienen fin.
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