Después de 19 dias y un mes, vuelvo a retomar mis apuntes, aparcados por el trajín diario.
Llevo en mi pensamiento diariamente mi agenda, mis proyectos, mis contactos, el reparto de mi tiempo y todo lo demás, pero me cuesta llevar al dia mis apuntes. Ojalá pudiese trasladar aquí, a estas páginas, mis sensaciones y mis ilusiones para el futuro de mi pueblo, lo que me gustaría que consiguiésemos, el rumbo que espero tome nuestro proyecto. Me siento como un capitán de barco, dirigiendo el timón, marcando la ruta para llegar al tesoro. De momento, estoy pidiendo que la tripulación se enrole en una aventura que nos hará disfrutar un dia del deseado tesoro, que será conseguir la mejora, en la medida de lo posible, de servicios públicos municipales de calidad y sobretodo de una comunidad de personas que vivan y convivan, de un pueblo que se implique en la vida cultural y social. En el reparto de papeles, los más jóvenes pueden izar las velas, que son los más fuertes. Los mayores, con su sabiduría y experiencia, les indicarán cómo hacerlo. El resto, seremos el personal de servicio, el que se encargue de limpiar la cubierta y proveer de víveres a todo el grupo. Los niños serán los que aporten la alegría, las risas, los juegos y nos hagan ver que el futuro existe y merece la pena trabajar para dejar un mundo mejor para ellos. Todo esto sin perder el horizonte, atentos a la señal de TIERRA A LA VISTA, y sabiendo que lo único que puede cambiar ese futuro, es el presente, lo que seamos HOY.